A partir de la historia de la sociedad occidental se puede apreciar como se han ido establecidos los distintos roles que cada persona debe ocupar en ella, el más notorio es el referente al lugar que ocupa la mujer y el hombre, en cuanto a cuestiones sociales establecidos de manera patriarcal y reforzados por intuiciones como las escuelas y organismos jurídicos.

Antes de la década del cincuenta la mujer ocupaba un lugar central como eje de la familia, su rol se limitaba solamente a ser “ama de casa”, es decir que solo se ocupaba de las labores domésticas, debía educar a los niños y servir a su marido. Mientras que el hombre, representaba la figura de sostén económico y también era el único que podía acceder a una educación.

La figura masculina jamás era cuestionada y se relacionaba con la fuerza, la familia debía acatar órdenes del mismo, sin tenerse en cuenta que la misma constituye los grupos primarios de sociabilización donde los niños aprenden valores, normas y pautas que rigen la sociedad y es en este ámbito donde se refuerza la idea de lo que es ser mujer y que es ser hombre.

En la sociedad capitalista el núcleo familiar y en las instituciones encargadas de la educación, hay establecido una clara diferenciación donde se adoctrina desde pequeños a los chicos acerca de los lugares que deben ocupar socialmente, por ejemple a las niñas hay que cuidarlas más, a causa de la figura de fragilidad de la mujer y se le enseña por medios de juegos los labores domésticos y fuertemente lo que es ser madre. En cambio el varón tiene que desarrollar actividades relacionadas con la fuerza o que implican virilidad, jugar al futbol o hacer algún tipo de deporte, siempre las actividades que desarrollan están relacionadas con juegos más bruscos.

En consecuencia las familias que mantienen y distribuyen estos cánones que se heredan de hábitos anteriores en nuestra sociedad actual, se producen dificultades en las relaciones entre sus miembros, ya que el hombre lucha por mantener esa figura dominante, donde el líder es él y para demostrar eso tiene que coaccionar y dominar a su pareja.

Muchas veces para ejercerse esta relación de dominación se utilizan diversos mecanismos primero se apela a la disminución de la figura femenina, se rebaja a la otra persona estableciéndose una violencia psicológica, pero cuando esto no es suficiente y no satisface a quien ejerce el poder se llega a la violencia física.

Actualmente debido a las nuevas condiciones sociales y culturales se está produciendo un cambio al igual que en las leyes, ya no solo protegen a los hombres sino que ahora las mujeres tienen voz y voto, sus roles  no se  limitan al hogar, sino que ahora trabajan al igual que el hombre. Esto produce cambios en los núcleos familiares, porque la mujer no tiene que desempeñar ese papel para el cual ha sido educada a lo largo de la historia, sino que a partir de los distintos organicismo que la protegen puede decir basta a la situación de violencia a la que es sometida y muchas veces reaccionan a la misma, produciéndose lo que es la violencia cruzada entre parejas. Para esto se debe acudir a grupos de ayuda con la finalidad de salir de este círculo vicioso que se genera.

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